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VICTORIA SPONGE CAKE

jueves, 15 de mayo de 2014

Hoy os traigo el pastel que elegimos en casa para celebrar el Día de la Madre.


La verdad es que llevaba mucho tiempo queriendo hacerla. Raro es el libro de repostería que no contiene esta receta, en realidad era como si me persiguiera jejeje- Ponía el "Canal Cocina" y allí estaba mi adorado Jamie Oliver haciendo un "Bizcocho Victoria", todos mi libros tanto antiguos como los nuevos que he ido comprando la traían y mi hermano no paraba de decirme cuantas ganas tenía de probarla, así aprovechando que llegaba un día de celebración....la decisión fue sencilla.

He recopilado un poco de información acerca de este pastel porque la verdad es que tiene historia. El "Victoria Sponge Cake" es una receta tradicional. En Inglaterra es un básico. Todas las amas de casa lo saben hacer, es la base para infinidad de tartas y preparados, y en casi todas las pastelerías se sirve.

El nombre, que originariamente era simplemente "Sponge Cake" y no contenía relleno, toma su nombre de la reina Victoria, a la que le gustaba acompañar su té de media tarde con una porción de este jugoso pastel, eso sí, relleno de mermelada de frambuesas y nata.

A diferencia de otras tartas, ésta no lleva nada de cobertura ni frosting salvo una leve capa de azúcar en polvo.

Yo he usado la receta del libro "The Primrose Bakery Book", ya sabéis que lo adoro y que todas las recetas que contiene son más que fabulosas.

Vamos con la receta.


INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 210 grs de harina leudante, es decir, de la que contiene levadura.
  • 25 grs de harina de maíz o maicena.
  • 225 grs de azúcar.
  • 225 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo.
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta, yo uso Nielsen&Massey-
  • 4 huevos tamaño L.
  • 3 cucharadas de leche semidesnatada, a temperatura ambiente.

INGREDIENTES PARA EL RELLENOS:

  • Mermelada de fresa de calidad.
  • 300 grs de icing sugar.
  • 60 ml de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta.
  • 115 grs de mantequilla en pomada.

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º. Preparamos dos moldes de unos 18 cm de diámetro con papel de horno en el fondo y mantequilla en los laterales. Reservamos.

En un bol, tamizamos las dos harinas y la levadura química. Reservamos.

En un vaso, mezclamos la leche con la vainilla. Reservamos.

En el bol de la amasadora, batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir que la mezcla blanquee y aumente su volumen.

Incorporamos los huevos ligeramente batidos uno a uno. Es decir, incorporamos un huevo, y batimos un minuto hasta que está completamente integrado. Incorporamos el siguiente, y el mismo procedimiento.

Una vez incorporados los huevos retiramos de la amasadora y con las varillas manuales vamos añadiendo las harinas en tres veces, y la mezcla de leche en dos veces, alternándolas sucesivamente.

Es muy importante hacer este paso a mano, para evitar un sobrebatido de la mezcla, ya que lo que queremos conseguir es un bizcocho jugoso y esponjoso, como su propio nombre indica. Si nos pasamos mezclando y batiendo la mezcla nos quedará, por el contrario, un bizcocho menos esponjoso y más apelmazado.

Una vez tenemos la masa finalizada, la repartimos en partes iguales en los moldes que teníamos previamente preparados y reservados con el papel de horno. Como ya sabéis, yo utilizo mi adorada cucharada para hacer bolas de helado, así reparto igual en todos los moldes.

Horneamos durante 25 minutos aproximadamente. Transcurrido este tiempo, pinchamos el centro del bizcocho con un palillo, sí éste sale limpio, el bizcocho estará horneado.

Lo sacamos del horno, lo dejamos enfriar 10 minutos en el mismo molde y luego lo volcamos sobre una rejilla para que acabe de enfriarse una vez desmoldado.

Mientras se enfrían nuestros bizcochos, yo los preparé la noche de antes, nos ponemos a preparar la crema de relleno.

Para ello, ponemos en el bol de la amasadora todos los ingredientes y batimos, primero a velocidad media y después a máxima velocidad, durante al menos cinco minutos. Cuanto más minutos tengamos la mezcla batiendo, mayor consistencia adquirirá la crema. Reservamos en la nevera cuando veamos que la crema está lista.

Para montar la tarta, procedemos a rellenarla. Ponemos encima de uno de los bizcochos una buena capa de mermelada de fresas, extendiéndola bien por todo la superficie, sobre ella, le ponemos una capa generosa de nuestro buttercream de vainilla. En temporada, se puede añadir, además, una capa de láminas finas de fresas recién cortadas. Para terminar, tapamos con la otra mitad del bizcocho.

Terminamos nuestra decoración, espolvoreando por encima azúcar extrafino con la ayuda de un colador para que quede uniforme por toda la superficie y colocamos unas láminas finas de fresas en el centro.

Y ahora ya si que estamos listos para sentirnos como la mismísima reina Victoria con nuestro delicioso pastel.

La verdad es que la mezcla de fresas con el buttercream de vainilla y el esponjoso bizcocho, queda divino.

Así que si aún no lo habéis probado os lo recomiendo totalmente. Es un bizcocho ideal para deleitarnos una tarde de verano junto con una rica bebida en la mejor compañía.

Un beso fuerte amigos, nos vemos muy pronto.